Estudiar dos años algo que no les gusta... ¡Qué no les pase!

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La vida nos va a ir enseñando muchas cosas para que después no nos vuelva a pasar, hay algunas de estas cosas que podemos aprender a través de las historias. Espero que esta les ayude a no estudiar algo que no les apasiona durante dos años.

Cuando estaba en el colegio era el típico adolescente que podía pasar horas sentado frente a un televisor o un monitor jugando videojuegos, era un adicto a jugar online. De ahí nació mi amor por la tecnología y mi afán por ser Ingeniero Informático, porque sí, yo pensaba que ser informático era tener ideas de juegos o aplicaciones, y crearlas, ¡y lo es! Pero ser informático abarca más áreas y tenía que pasar por muchas cosas que yo no sabía. Una de ellas era ser bueno o que al menos me gustaran las matemáticas, y no les voy a mentir, no me quedaba, pero nunca fui una eminencia con los números combinados con las letras ni mucho menos disfrutaba hacer las prácticas. Este pensamiento de estudiar informática se mantuvo hasta quinto año; yo estaba segurísimo de que quería ser el Ingeniero Informático Ramírez. 

Quería ingresar a la Universidad de Costa Rica, por su prestigio, su calidad, además de que mis amigos también querían ir ahí, y para terminarme de convencer, mi papá es graduado de la UCR y el sueño de él era que yo fuera a la misma universidad. Apliqué para la UCR, UNA y TEC, pero existía un problema, yo en el colegio no tenía las mejores notas, y no estoy diciendo que me iba mal, solo que no era un estudiante destacado por mis notas, me destacaba por ser el típico estudiante que se metía en toda actividad extracurricular que existiera, y al ser así, mi nota de presentación para los exámenes era muy baja, por lo tanto, las notas de los exámenes de admisión no fueron malos, pero tampoco excelentes. Cuando llegó la hora de poner una carrera en la primera opción yo estaba segurísimo de que quería ser informático, pero lamentablemente también estaba segurísimo de que no iba a lograr ingresar. No sabía que poner en la segunda opción, pero tenía a mi papá, que como les dije, ya había pasado por donde yo iba a pasar, en teoría él sabía cómo funcionaban las cosas, y me aconsejó lo siguiente: “Hijo, estudie ingeniería agrónoma, el campo laboral es super amplio, y yo tengo un amigo que lo puede poner a trabajar rápido en una super empresa”. ¿Qué creen que piensa un muchacho de 17 años que todavía no sabe que hacer con su vida y llega su padre y “se la soluciona” en minutos? ¡Exacto! Yo pensé que mi vida ya estaba hecha, que iba a ser sencillo seguir el camino que mi papá me dijo y que iba a ser muy exitoso. El problema fue que no pensé ¿Jose, eso es realmente lo que usted quiere? ¡Qué no les pase!  

Ingresé a estudiar ingeniería agrónoma, sonaba bonito, aún iba a ser ingeniero Ramírez y como siempre me dijeron: “¡A los ingenieros les va muy bien!”. Si les soy muy sincero, no tenía ni la menor idea de que hace un Agrónomo. Mi primer año en la UCR fue de estudios generales, lleve cursos tales como: humanidades, biologías, químicas y matemáticas, con la mentalidad de pasarme a Informática. El segundo año, ya resignado a la idea de pasarme de carrera, me iba metiendo un poco en materia de agronomía y asistíamos a fincas. Me acuerdo perfectamente de estar en la finca, con botas, sapos y muchos zancudos y piquetes, y en ese momento dije: ¡Ya no puedo más! Dos años después, entré en una crisis de que hacer con mi vida y solo pensaba en el momento en que les diga a mis padres que ya no quiero ser ingeniero. Empecé a buscar que era realmente que me gustaba y para que era bueno, lo sé, lo hice dos años tarde. ¡Que no les pase! Finalmente llegué a la decisión de estudiar administración de negocios, después de un largo proceso, hoy puedo decir que estoy en la carrera que siempre tuve que estar. ¡Que si les pase! 

Les cuento todo esto para que no les pase. Que no les pase que personas allegadas a ustedes, tomen las riendas de su vida, está bien escuchar consejos, en especial de nuestros padres que siempre querrán lo mejor para nosotros, pero jamás dejar que otra persona decida SU futuro. Que no les pase que no buscan que les gusta y para que son buenos, está bien no saberlo, pero lo que si está mal es no buscarlo. Que no les pase que se meten a una carrera que no les gusta solo para estudiar algo y “no estar de vagos”, es totalmente aceptable tomarse un tiempo para realizar una mejor decisión. ¡Que si les pase que les apasione lo que estudian, qué luchan por lo quieren y que busquen siempre superarse! 


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Jose Enrique Ramírez Guillén

Administrador de la Cámara de Negocios Familiares de Costa Rica (CACEF) Estudiante de Administración de Negocios apasionado por las ventas y del mercadeo. Coach de estudiantes de secundaria en temas de habilidades blandas y búsqueda de inserción al mercado laboral. Cada día que vivimos se nos presentan oportunidades, algunas las creamos nosotros mismos y otras son cuestión del destino, es nuestra decisión que hacemos con ellas. Creo en que, si todo lo que hacemos y sabemos, lo ponemos al servicio de los demás, nuestra vida tocará el botón de la abundancia.


 

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